Invierno se hizo cargo

Sobre un saco de trigo, lujurioso al tocarlo,
un saco avaro,
Emma ruega a los pájaros,
sosteniendo la taza despostillada
de la casa que no guarda confiterías:
solo blanco, solo negro y fruncido,
en una silla del dilatado apetito,
yace un hombre en la trampa,
donde se sabe que, en su habitación, no mucho después,
el invierno se hizo cargo de tomar su lugar.

Isabel Ojeda
@biojeda
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