Hay una brisa que se lleva al corazón, el alma, las miradas estelares…
El puño y letra que golpea tantas veces los libros,
Hoy se pierde por ojos que miran ciegos
Por manos limpias de tinta y pasión.
Apoderadas lenguas vespertinas,
Afiladas arrancan letras y sonidos.
Un eco roto habita los labios mudos,
Sordo a la fiebre de lo escrito,
Sordo al latido del ritmo que se deshace,
Que se escapa entre murmullos.
Se torna gris el paso del tiempo,
La dedicación a la materia milenaria que
Se escurre
Se reduce
Se pierde
Y pesa tanto llevar el cuidado del esfuerzo
Sobre toda la espalda.
Voces de papel maché flotan a la deriva de unos versos,
Mueren en bocas sin aliento.
Lenguas de mármol se agrietan,
Las palabras caen muertas, como polvo.
Hoy se ha perdido un arte:
El arte de la paciencia,
De los diálogos vespertinos
Y los sueños al amanecer.
La tinta indeleble resiste en la piel
De quienes la sueñan,
De quienes la inventan,
De quienes la escriben a través de las manos;
Manos que no olvidan,
Letras que no mueren.

Andrea Crigna
@ukis_crigna
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María Peralta
mariaperalta.net
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