¿Dónde has estado tanto
tiempo? Yo sigo oculto de mí mismo
–de tu oscura alegría,
de aquella voz perdida–
en este lado, frío, del espejo.
Sé que vives en otra diferente luz,
aquella que he olvidado
y me ha vuelto tan triste y tan vacío.
Todavía eres joven, y tu sonrisa
salva lo que fue mío,
y que sigue prendido
en el brillo, tenaz, de tu mirada.
Ya no volveré a verte nunca más.
Debes seguir viviendo
para ocultar los pasos de mi muerte,
para que yo te salve
de todos estos años que desgastan,
incansables, sin tiempo…



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