Cuero negro

Eres septiembre,
tan tímido —reacio— si se quiere
a abrirse entre las ramas del verano.
No dejes, por favor te pido,
que me acuerde de dónde guardo los abrigos
que en tu perchero tantas veces olvidé y 
no me hagas convencerme de que, en realidad,
nunca tuviste perchero; 
de que lo que olvidaba era mi piel 
bajo un hogar de piel más gruesa.

Cuando el camino me lo trace de la duda sedimento
revisaré el fondo del armario.
Limpieza.

L.H.R.
@l.h.r.65
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