Impactarse
contra la piedra quebradiza;
que las astillas de los huesos
se pierdan
entre las astillas
del muro repentino;
sentir que el corazón
intenta,
buscar un recoveco
apenas con aire
para llorar a espaldas
de su sonrisa
impasible;
perder un hogar
y un rumbo
del mismo golpe súbito;
sentir que el corazón
deja de intentar.
(Guardarlo para después).

Emma Calderón
@emmaland_m
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