Un copo de nieve cae en mi rostro
y me trae de regreso.
Casi como un beso,
algo al fin quería quedarse.
Devuelvo mi cabeza hacia el cielo,
pero este no responde.
Mi cuerpo tampoco lo hace…
Más copos venían.
En el blanco, algo mío le teñía.
Rojo oscuro me mantenía cálida,
a pesar de estar sin piel…
—si esto es vivir…—,
y al pensarlo mi cabeza
se volvió a donde pertenecía,
—estuve aquí sin estar—,
mirando hacia un lado,
mis ojos ya no hablaban,
—…y quizás sí me adelanté—
pero la nieve;
¡ay, la nieve!
—en irme—
La nieve seguía cayendo.

Natalia Rico Medina
@writeondandelions
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