Las gotas de sangre
se derraman sobre tus vestiduras blancas,
manchas que se extienden a plenitud
y te señalan culpable.
Dejas caer el arma
y desplomas en llanto,
tu garganta es ahorcada
e intentas liberar tu último aliento,
tus músculos se contraen
y aprisionan tus huesos
ahora estáticos.
Inermes, tus palabras vuelven
y no hay peor condena
que saber que las sombras del pasado
dictan tu destino,
mientras desgarran tu silencio.

Sebastián Arroy
@seb.arroy
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