Camino sin seguir el sendero
acompañada de mi presencia,
desacompasada por la rumiación.
Me adentro en la noche oscura,
separo las zarazas:
no hay trigo en el trigal,
pero sí tres tristes tigres.
Resisto el vendaval,
el zarandeo del huracán,
el instinto de escapar.
Miro a las tres fieras,
una por una.
Son: pasado, presente y futuro.
A la primera,
primero con dureza,
después con compasión.
A la segunda,
con incredulidad,
con condescendencia.
A la tercera,
curiosidad y ansiedad.
Dos de los tigres
se evaporan,
solo uno queda
buscando una aguja en un pajar.
¿Cuál será?

Jotaerrecé
jota.errece
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