Si pudiera moverme como los humanos
no permitiría que maten a mi gente.
Treinta. Treinta años. Apenas treinta años
los maduros troncos que talan de repente.
¿Qué buscan? No lo sé.
No me parece que de ellos se alimenten.
Llegan y arrasan con sus cuerpos de metal,
un vecino tras otro cayendo en sus dientes:
indefensos, quietos frente a los indecentes.
Si pudiera moverme como los humanos
desarraigaría mi ira sepultada,
ahuyentaría con mis ramas sus zarpazos
y alejaría sus ideas desalmadas.
¡Qué envidia de poder!
Poder dar justicia a mis hermanos y hermanas.
Poder parar los pies al abuso que gastan.
Si pudiera moverme como los humanos
enarbolaría la paz y la esperanza.

Pablo Fernández de Salas
particulasdepoesia.com
Leer sus escritos

Deja un comentario