Resurrección

El alma de mi mamá es un caballo
que tira del manojo de mi carne
y puja.
Como cuando me escupió al mundo,
puja,
para no dejarme caer.
El día que me tocó despedir su cuerpo
envuelto en el olor de las fibras desgranadas
al compás de los gases,
tuve la convicción de que
cedería al vértigo.
Pero su corazón desbocado
y su coraje de Pegaso
traccionaron mi regreso a la vida.
Yo solo supe llorar,
mamá.
Y fue tu recuerdo, como un espanto,
el que me despertó del letargo
de las princesas anestesiadas de tristeza.
Tu ausencia como un eco de plomo
incineró mi cuerpo de 20 años.
Pero tu hálito de creadora natural,
de dadora de vida y de amor
me reanimó con la generosidad
de los ángeles que no olvidan
el desamparo de la tierra.

dorita paez gimenez escritora poeta

Dorita Páez Giménez
@mariadoritapg
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