Tu nombre, tu nombre, nada

Sé a dónde ir cuando no soy nadie.
Solo basta la memoria y lo que hay delante
entonces, un almendro en flor
es una palabra,
y de la palabra viajo a lo escrito,
y lo escrito tiene mi nombre:
Tú escribes, tú eres esto.
Puedo no ser nada más,
pero sí soy, despojada de mí,
el propio almendro
esa palabra… lo que no dijiste.
La belleza escondida también soy,
la golondrina si fuera blanca,
tu nombre, tu nombre
nada.

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