Piña

En medio del verdor insulso
se alzan los botones de la aurora,
tonos de una fucsia promisoria
le devuelven a esta vida, impulso.
Son flores ligadas a mi pulso
la esperanza de alegría, ahora.
¡Vengan a mi pecho sin demora!,
fundámonos en un amor convulso.
Siento que su fruto me acalora,
a mi tallo ya su dulzor se apiña;
que de ámbar cada fibra se me tiña,
si beber sus néctares la sangre dora.
Bombeando mi corazón sus mieles
torna el cuerpo en la carne de la piña,
mi alma embelesada se encariña
rellena de frutos noveles.
De pie se realzan tus laureles
corona de las hojas aguzadas,
llevo en mi cabeza tus espadas
purgando de la memoria, hieles.
Por eso conforman tu armadura
los pétalos curtidos del pasado,
inmunes contra el llanto desgraciado
que empapó mi esencia aún inmadura
Con un trago los desdenes se depuran,
de un tepache con sus restos fermentado;
para todo mi resabio acumulado
en aquel sabor se halla la cura.
Dancemos bajo el sol dorado,
¿no ves que la alborada guiña?
Deja que su lucero ciña
oro, sobre un presente renovado.

francisco r garcisan poeta escritor

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
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