Y no es por nada,
pero no te sienta muy bien ese color.
Habría preferido que te pusieses
otra cosa,
qué sé yo.
Que no te vistas de colores incoloros;
esos que juraste detestar
por chillones o por mudos,
pero, ¿qué sabré?
Enfundado en un hablar por no callar,
callando lo que te jactabas,
jocoso, de cantar.
No te sienta el moralismo,
el disfraz de comprensión.
Prevaricación cuando le dices
sus corbatas y bufandas
no hacen tu cuerda enrojecer más.
Cariño, ¿esa camisa es nueva?
Ya no hay percha en el armario.
Ya no hay armarios.
Sin más.

L.H.R.
@l.h.r.65
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