El Sol es una rosa enorme,
crece entre el odio y la ternura.
Por eso quema.
Trémulas capas de dolor.
Quiero que mis palabras
permanezcan sobre los pétalos
y que alguien las encuentre
entre las alas de un escarabajo.
Que ese alguien
no repare en cuestionarse
de dónde saco las abejas,
mi pensamiento más plomizo,
y me pregunte,
con énfasis lluvioso,
qué tan amargo me gusta el chocolate.

Octavio Castillo Quesada
@o.castilloquesada
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