
Celic Rosas Álvarez nació en el Estado de México y es Licenciada en Literatura y Creación Literaria. Cuenta con una maestría en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, España, y actualmente continúa su formación educativa en Canadá. Durante su camino, la literatura ha estado latente en todas sus formas y tamaños, y la poesía es aquel remoto (no)lugar al que recurre siempre.
Escritos
Frente meteorológico
Un encuentro mínimo altera el paisaje interior: la curiosidad, el deseo y la atención convierten los gestos cotidianos en un cambio de clima.
Aún sus reflejos
Un intento de retener lo que se fue deja solo reflejos: la ausencia convertida en espera, memoria y ceniza de algo que todavía insiste en quedarse.
Control de almacén
El sueño te atrapa y te hace rendirte poco a poco, como si no fuera realmente tuyo. La lucha diaria es contra ese apagón.
American dream
Un sueño ajeno se apodera de ti, inclina tu ser y extingue tus sentidos. Luchas cada día contra su oscuro control, buscando la luz de tu propia esencia.
Muestreo biológico
A veces confundo el recuerdo con lo que viví, como recoger restos del mar. Regreso a esa orilla, buscando memorias que se han ido.
Prórroga indefinida
El desamor consiste en perseguir el atardecer y afrontar la dificultad de decir adiós a esos momentos fugaces que alguna vez nos acompañaron.
Sobre el vuelo y otras cuestiones
Una metáfora sobre el extravío, el deseo y el acto de apuntar como horizonte. La pérdida de dirección en el mundo es una flecha desnuda, sin rumbo.
Pensamientos
Un padecimiento invisible consume tu ser, dañando cuerpo y alma. Una lucha silenciosa que define tu identidad y transforma cada instante en un desafío constante.
Amaurosis fugaz
Un amor que me deja vacía. Yo entrego demasiado, él apenas roza. Me aferro a migajas, a ilusiones que se deshacen. Me pierdo en lo poco, esperando lo que nunca llega.
Pronóstico de tormenta
Una corazonada se siente en su nombre, una advertencia suave entre su cabello. A pesar de todo, decides abrazar la bienvenida y el cielo abierto.
Límite natural de un amor
La vida se siente vacía y fría, como armarios desiertos. Un momento de silencio y resignación en la mirada.
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