La madre

En el vientre eterno,

de mis sueños escondido,

busco la niñez perdida,

para poder dormir tranquilo.

Y me embruja el olor a madre

y me atraen aquellos mimos,

con los que cuidaba la vida,

con dulzura y con cariño,

con miradas de mimbre,

con ramitas de olivos,

con susurros de diosa,

para acunar a su niño.

Y amamanta el pecho el alma

de aquel bien nacido,

para acallar el llanto sonoro,

y con la luna dormirlo.

Y la madre lo mira y sonríe,

y lo llama ¡corazón mío¡

y lo besa y le dice:

Duérmete con calma,

que estoy aquí contigo,

que te arrullo, que te adoro,

que ofrezco mi vida,

para que estés siempre vivo,

que has crecido en mi ser,

y doy gracias a Dios bendito,

que siempre seré tu madre,

que siempre serás mi hijo.

Por: José Carlos Mena (España)

sonrisasenelcamino.es


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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. La eterna magia del nacimiento, que renueva cada día nuevas ilusiones.
    Muy tierna poesía.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. José Carlos Mena dice:

      Gracias Luis, me alegro que te guste. Un abrazo

      Me gusta

  2. jcabrecarbo dice:

    Excelente poema de aromas de cuna.Tierno y emotivo.

    Le gusta a 1 persona

    1. José Carlos Mena dice:

      Gracias Jordi, siempre evocando a la madre. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo

      Me gusta

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