Primera noche con tu ausencia.

A partir de hoy, la noche no será la misma. Me harán falta tus palabras, tus suspiros, tus desastrosos modales y, entre otras cosas, tu deliciosa forma de besar.

Soy libre otra vez y me pesa, me pesa el vacío de la casa, el silencio y la soledad. Se siente como la parálisis del sueño donde el pecho se te oprime y no te puedes levantar, pero sigues allí con los ojos abiertos consciente de todo, impotente y solo en la completa oscuridad.

La melancolía ocupa mi cuerpo lentamente y me lleva al borde del llanto pero no lo dejo salir, todavía me queda un poco de orgullo y no lo dejaré derrumbar. Paso del sofá a la cama buscando un lugar confortable para poner Netflix y no pensar hasta que Morfeo sopla su arena sobre mí y el sueño comienza a vencerme.

Miro mis cuadros distribuidos semi-desordenados en mi cuarto y entonces recuerdo que mi vida antes de ti era vida; que mi soltería era musa de arte y me sabía a gloria cada bocanada de aire carente de ataduras, cada nueva experiencia, cada cuerpo que acariciaba.

No tenía quien me distrajera de hacer mis pinturas, que me follara al despertar, nadie que me gritara cuando hacía alguna estupidez aunque yo no supiera que la hacía, nadie que me esperara de noche cuando salía con los panas, nadie que quisiera meterse en mi mundo y compartir mi filosofía retorcida, que intentara hacerme darme cuenta de que soy un adulto, nadie que me amara…

Vienen a mi cabeza todos los conciertos, discotecas, los viajes improvisados al interior, la playa, los ríos y las gringas que me cogí en Punta Cana y Samaná solo por diversión… ninguna de ellas se comparaba contigo porque eras más que una figura bonita en un cuadro de Degas, más que una Maja Desnuda, porque tu cuerpo no hipnotiza, pero tu aura  envuelve de una manera inigualable.

Todo de ti grita, desde el cabello hasta la punta de los pies en un lenguaje que sólo se puede interpretar con los sentidos, tocando, mordiendo, escarbando bajo tu piel y enredándose con tu lengua para que luego esa misma lengua te sorprenda y deje fluir toda la poesía de tus labios, a veces amarga y triste, otras más cálida y luminosa.

Sé que no encontraré a nadie como tú y por eso me dueles, pero tú elegiste partir y mis razones no fueron suficientes para que te quedaras, para que consideraras al menos seguir siendo el pincel detrás de cada trazo arriesgado en un lienzo en blanco, la acuarela que coloreaba mi vida…

Me paro de la cama sollozante y me acerco a la ventana. La brisa mueve las hojas violentamente y las lágrimas resbalan por mis mejillas. En ese momento no puede evitar gritar: ¡Ay, libertad recuperada! ¿Qué hago contigo si los sentimientos de ese ayer son hoy los mismos y me asfixia cada sorbo de aire inmundo que ya no lleva tu perfume, sólo huele a humo, ciudad, a hipocresía infinita, a sudor y podredumbre?

Por: Tintazul21 (República Dominicana)

palabrasdetodoynada.wordpress.com


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