Dejarte marchar.

Me sonríes ligeramente.
No podrás llegar.
No entrarás en mí,
más allá de lo que yo te deje.
No sigas intentándolo,
acabarás rendido,
O arrastrándote cual gusano en un ataúd pútrido.
Nadie lo ha conseguido,
y tú,
no vas a ser menos.
Intentas acariciar el iris de mis ojos.
Vuelta a la lucha.
Mi cristalino es mi escudo,
deja de intentarlo,
te cansarás,
te agotarás,
te iré sumiendo en una ruin vida,
y no quiero.
A ti no.
Así que,
simplemente dejo de mirarte.
Dejo de consumirte.
Desvío mi mirada,
para simplemente,
dejarte,
marchar.

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4 respuestas a «Dejarte marchar.»

  1. Es… me siento triste leyendo algo así, lo cual dice que debe ser bueno. Es arriesgado además, comprometido con lo que expones.

  2. Me gustó mucho, felicidades.

  3. La crudeza de la sinceridad… necesaria pero destructiva.
    Al final, siempre hay que volver a confiar…

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