La obsesión no se cura con el tiempo

Yo creí que lo había enterrado en el pasado, pero él sigue apareciendo en mis pensamientos más oscuros, sigiloso e impertinente, como una de esas canciones que escuchábamos en la adolescencia y se asoman de vez en cuando en la memoria para que no olvidemos su significado crucial.

La verdad no estoy segura por qué aún le pienso si, después de todo, él nunca supo quererme, ni siquiera se dio la oportunidad de conocerme de verdad: pocas veces atendía a mis llamadas y me dejaba en visto todos los mensajes a menos que se quisiera pajear, tampoco salimos lo suficiente, pues él se empeñaba en escurrirse en cualquier actividad que lo alejara de mí y mis ganas de ir al cine, teatro o cualquier bar de la ciudad.

Yo estaba consciente de ello y no me dolía ser un juguetito sexual  porque él para mí era lo mismo, sin embargo un pedazo de mí  albergaba todavía las esperanzas de que quizá en un futuro incierto nuestra química pudiera juntarse para explotar y no simplemente en reacciones atípicas y brillantes.

Así pasaban los días hasta que una tarde él simplemente dejó de aparecer. No dejó rastro que pudiera seguir ni una razón distinguible para haberse esfumado, solo se alejó en la misma dirección del viento y vine a enterarme muy tarde que su viaje había terminado en New York en medio de un invierno gris y sofocante.

Debo decir que he intentado no buscarlo desde entonces, pero sus ojos verdes me asaltan de repente en las noches que estoy sola y no puedo evitar revisar su instagram o su facebook para saber en qué anda metido ese tonto que me dejó prendada de su aura y su elocuencia al hablar.

Me hubiera gustado poderlo enamorar, que pisáramos juntos por el angosto camino del arte y la bohemia, que sus abrazos no fueran simples inyecciones de serotonina y sus besos calmaran el fuego ardiente de mi corazón, pero no tuvimos tiempo para encariñarnos y crear verdaderos lazos, él no me lo permitió y lo más seguro es que no se arrepienta de ello.

Con él comprendí perfectamente eso de que los amores son coleccionables y que cada persona toca diferente tu alma y se adueña de algún pedazo de ella que el tiempo nunca llega a recuperar, convirtiéndote en esclavo de tus instintos y provocando una enfermiza obsesión que solo puedes controlar destruyéndote con otra persona mientras la que te ha robado el aliento decide darse una vuelta por tu desgraciadamente luminosa y compleja vida.

Mientras la vida pasa y los amores van cambiando yo sigo conservando para mí el sabor de sus besos y el calor de su cuerpo excitado, no sé si para torturarme o sacarme una sonrisa culpable, lo único que tengo claro es que si él se cruzara en mi camino otra vez, si pudiera enredarme en su mundo no lo dudaría un minuto y me lo follaría para matar todas las ganas que me quedan de su piel…

Por: Tintazul21 (República Dominicana)

palabrasdetodoynada.wordpress.com


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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ernesto SG dice:

    Tan simple y real…

    Me gusta

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