Tiritan las teclas,
tecla blanca, tecla negra.
Baila de un tono a un semitono,
baila en corcheas y redondas.
Y crecen las amapolas y brillan las Pléyades.
Las ballenas se ríen y el piano toca salsa en un bar de New York.
El público observa, escucha y siente,
danzan con las manos aplaudiendo.
El universo expande sus pecas
y una mano sale de él dirigiendo el ritmo.
Y las nubes ríen de azul
y el viento susurra una tríada.
El pentagrama vocifera poemas.
Pero… no hay pianista.
El piano se ha tomado la noche.
El piano cantará un acorde mayor
y la simetría de una curva sonreirá en primera fila.



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