Amor Escritores de Letras & Poesía Relatos Tintazul21 (República Dominicana) Tristeza

Cae la lluvia (Parte II)

Sentir las gotas de la lluvia recorrer mi piel ya se estaba haciendo costumbre, tanto que no veía posibilidad alguna de que se pudieran esfumar, de que el sol las evaporara de repente sin permitirles conocer el arcoiris. La felicidad me inundaba y decidí dejarme arrastrar sin pensar en el rumbo que podría traer esta nueva aventura donde los deseos se mezclaban con el amor.

Todo fue gracias a ella que me rescató del desierto solitario donde me encontró aquel día, desatando las tempestades que dormían desde mis tiempos de juventud bohemia y desenfadada, cuando mis únicas preocupaciones eran la universidad y la vida amorosa, cuando no me detenía a meditar con quién ocasionaba un terremoto, a quién le partía el cuerpo o el corazón.

Ella, que con su risa y sus manías se convirtió en mi mar, mi cielo, mi todo, aunque al principio no parecía más que una simple noche desbordada de esas que no permiten preguntar por qué, simplemente se estrellan y pasan, quizá por la acción del alcohol, quizá por el destino mismo.

Su departamento y el mío se volvieron oasis reservados para dos, donde las emociones se confundían y las tormentas corrían libres, la lava fluía desde las entrañas de la tierra, alborotando cada uno de nuestros sentidos y mojando cada rincón prohibido donde se aloja el placer más codiciado, el único que puede conseguirse cuando la pasión se sale de control y se echa el pudor a un lado.

Sin embargo, las leyes de la naturaleza también afectaron a nuestro lugar sagrado. Nuestro idílico aguacero se fue apagando poco a poco, el suelo de nuestro oasis se hizo estéril y se murieron las ganas de quedarnos a oscuras en la habitación. Intenté cambiar muchas cosas solo para no dejarla ir, incluso mi visión fatídica del mundo en que vivimos, pero no se puede sacar al topo de la madriguera donde ha vivido por tantos años de un solo tirón y los roces entre los dos seguían marchitando todo que construimos.

Me vi varado en una marejada de preguntas sin respuesta, de dudas existenciales que terminaron con un portazo en la cara y un adiós deprimente. Se me fue mi chica preciada con los ojos húmedos, llenos de lágrimas que no cesaban de correr, como una fuente de agua infinita, el agua que antes me bañaba en su dulzura, que yo convertía con mis manos en tempestad, que me devoraba hasta el fondo.

Casi en un abrir y cerrar de ojos la sequía se apoderó de mí. El vino se volvió mi compañero solitario y el recuerdo de lo que una vez fue nunca terminó de desaparecer, seguía posado en las grutas en que se convirtieron mis ojos, cansados de llorar, de extrañar esa personalidad tan alegre e impetuosa, esas manos delicadas, esa hermosura de mujer.

El camino vuelve a ser difícil, árido y empedrado. Vuelve a quedar todo a oscuras, pero en mi interior mantengo la esperanza de que, como ella, otra persona me salve del abismo, alguien me tome entre sus brazos y me muestre lo que de verdad se siente estar enamorado.

 

Por: Tintazul21 (República Dominicana)

palabrasdetodoynada.wordpress.com


Únete a nuestras redes:

facbook             twitter-icon-circle-logo             instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf             tumblr_256             social_youtube_63

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s