El surrealismo de una libertad ilusoria

El cemento de la pared se agrieta
dejando fluir el silencio de la libertad.

Un grillo toca el violín
mientras que el cisne negro
se sube a una vieja silla de madera.
Nadie hace nada, sin embargo,
suena la música más alta y desafinada.

La pared de cemento cae,
con ella se detienen los latidos
y no queda
nadie.

Mamen Monsoriu (1)mamenmonsoriu (1)

 

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4 respuestas a «El surrealismo de una libertad ilusoria»

    1. Gracias, puedes leerme en este blog.

    1. Gracias, en este blog me puedes leer.

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