Ángel muerto

Soy como un dios al llegar a su plenitud. Antes, un ángel bondadoso. Ahora, un ángel de mala sangre. Una explosión esclarece mi abismo de vez en cuando. El infierno es mi bañera. Tiene un diminuto veneno para peces que disipa mi imagen. Allí nadan ellos desorientados. Terrible,                estremecedor. Deja que la sangre llegueSigue leyendo «Ángel muerto»

Capricho de la muerte y el mar

He hallado el secreto de la muerte, ya nada me esconde bajo su velo, el cuerpo del alfiler está oxidado y una gran quemadura es su rostro. Las piedras sangran insectos y agua, solo falta la intuición de los niños para salir ─victoriosos─ de la isla. No se divisan ríos, tampoco charcos. Como vendavales recortanSigue leyendo «Capricho de la muerte y el mar»

Fui guerrero

Fui guerrero en lo que supe, la brevedad. Me decanté por ser un manantial sereno que avivase la noche y mitigase las cítaras. Quise ir desde lo más yermo de los montes a los pies de la mar endeble y solitaria. Buscaba sentir la brisa como un ungüento de mi peregrina piel galana y caprichosa.Sigue leyendo «Fui guerrero»

Holocausto de recuerdos

La sangre ácida del limonero fecundó un huerto olvidado. Los cuervos ya encontraron un hogar donde curarse, entre cobre y frutos descuidados. Venían de la guerra, todos venían heridos en sus alas. Los más hábiles murieron antes de partir, sabían que el huerto sería un veneno maligno, un verdadero holocausto tristemente involuntario.  

Lo primigenio

Creo que me alivia el nomadismo, el terror a lo civil que va carcomiendo mis paredes. Creo que el dolor primigenio se localiza en mi costado. Fue letal beber agua con sal para calmar la sed angustiosa y de igual modo ocurre con los enamorados que desnudan margaritas para entregar ramos vacíos y eternos. LaSigue leyendo «Lo primigenio»

Reyerta

Recuerdo los tiempos revolucionarios con los versos ardientes de los poetas Mayakovski y Batshiku. Poemas como las bouvardias níveas y carmesíes en periodos eternamente estivales. Aquellos noventa y ocho años en el Puerto de Santa María. -¡Oh tórtolas desteñidas!- Nadie supo más de los hedonistas, nadie. Las pinturas de Cézanne           Sigue leyendo «Reyerta»

A cualquiera lo llaman poeta (yo soy el poema)

Te espero sentado frente a un pozo negro que no deja sombra. Yo te espero estático, dejando crecer la yerba del suelo. Aunque te resulte este verso incómodo, veo necesario ser algo distinto. Si algo dice el tiempo es que todo cambia y quizá no sea una cruel locura alargar mi espera. El pozo seSigue leyendo «A cualquiera lo llaman poeta (yo soy el poema)»

La princesita

La lisonjera princesa se desvela en cada luna, es una chica traviesa, traviesa como ninguna. Busca jugar con estrellas y viajar en las fugaces, y ser como las doncellas sin emplear antifaces. Detrás de la blanca cama esconde un trozo de cielo, estampado en su pijama hay un zafiro gemelo. Ríe la princesa sola enSigue leyendo «La princesita»

Romance al falso revolucionario

Galopa el caballo blanco. Como flechas los jinetes cortan el viento en sus huellas disipando el campo verde. Un sable negro se empuña en las manos del valiente. El cobarde canta al gallo y el gallo canta a su muerte. Los caciques ya se esconden en las luces de poniente. Sedimentos en sus manos, manosSigue leyendo «Romance al falso revolucionario»

Nota de suicidio

He visto dolor en sus ojos. Ella estaba quieta, inmóvil, como si temiera a la realidad, como si temiese a los sueños. Ella se veía sombra, distorsión, como si las miradas fuesen limón como si las palabras fuesen vinagre. Ella, simplemente, quiso ser olvido para ser recuerdo, quiso poner la serpiente negra en su cuelloSigue leyendo «Nota de suicidio»

El surrealismo de una libertad ilusoria

El cemento de la pared se agrieta dejando fluir el silencio de la libertad. Un grillo toca el violín mientras que el cisne negro se sube a una vieja silla de madera. Nadie hace nada, sin embargo, suena la música más alta y desafinada. La pared de cemento cae, con ella se detienen los latidosSigue leyendo «El surrealismo de una libertad ilusoria»

Una joven desnuda y triste

La joven se pasea desnuda con los pies mojados y los tobillos secos revolviendo las límpidas aguas de la penumbra nocturna, el frío la rodea haciendo tiritar sus pestañas con frágiles titubeos que enturbecen la sombra de sus cejas; mientras, sus pies suaves machandos del barro que ensucia la pureza sutil de su blanquecina piel,Sigue leyendo «Una joven desnuda y triste»

Sátira a las necesidades del poeta

Te necesito, intensa ráfaga de viento que azotas húmedas palmeras en la costa, acompañado de la luz que encandila toda sombra que baña la mañana te necesito en silencio. Te necesito para vivir pues sin ti muero y tu breve ausencia solo me causa dolor que, creciente, va tomando mi cuerpo y lentamente lo conduceSigue leyendo «Sátira a las necesidades del poeta»

Antipoesía

Se me olvidó cómo escribir poesía, ya no sé ordenar las palabras en extrañas estructuras inefables con vanguardistas versos que forman figuras dispares, que recorren el papel con un surco desordenado dibujando siluetas propias de la rebeldía. Tampoco recuerdo cómo escribir palabras obscenas para enfatizar sentimientos cálidos con un corazón de hielo, no recuerdo haberSigue leyendo «Antipoesía»

Silva III (A las ruinas de una vida que olvidó vivir.)

Desierto de ceniza en silueta donde rompe el sol a la roca fría, transición mira escueta a su tiempo en secuencia perenne y voz tardía, olvido hace paciencia lo que el viento engaña al firme sentido, polvo de esfinge astuta, figura que absoluta vive en reloj dormido. Son páramos de sombra al descubierto, mármol fieroSigue leyendo «Silva III (A las ruinas de una vida que olvidó vivir.)»

Autorretrato

Soy insensible, sí. A veces siento que tengo el arma en mi cabeza, que no funciona con balas sino con pensamientos. Soy frío, sí. Como el glaciar. Porque a la noche no temo y en la sombra de mi sombra vivo, como la oscuridad del corazón más muerto, soy frío e insensible, no siento nadaSigue leyendo «Autorretrato»

A las víctimas del acoso

Estoy descosido en un rincón, en mis hilos me enredo y siete vidas juegan conmigo. Amores que vienen y van, vaivenes de unas vidas que faltan por ver dentro del espejo en el que se pierde cada reflejo de mi interior, cada mirada del alma que rompe un silencio maullando un llanto triste y vacío,Sigue leyendo «A las víctimas del acoso»

Este no es un poema de amor

No escribiré un poema de amor. No diré que la quiero. Dejo pasar el tiempo mirando a las estrellas fugaces que chocan contra mi ventana, que el viento trae a mi habitación. Miro sabiendo que no llegarás aunque desee que vengas, sé que tu sombra se ha quedado atada a mi mesilla de noche. NoSigue leyendo «Este no es un poema de amor»

Dios ha muerto.

Me siento turbio. La retina calígine y el iris negro brotando sueños descoloridos, llorando calvarios e intentado alzar el vuelo con cálamos y piedras. Sangre rota y negra en mis manos se agota con titubeos al pasar por mis brazos. En quimeras se desvanece, ávida y agria, gotas de alma en el aire. A miradasSigue leyendo «Dios ha muerto.»