Cuentos Lily Guajardo (México) Relatos

Maleficio

Se escucha el crepitar de una madera, muy lentamente, como pidiéndole permiso al aire por crujir, lentamente, el sonido avanza con cuidado de no avisar que ya está aquí.

Yo sabía que vendría, pero no pensé qué sería tan pronto, apenas hoy por la mañana la vi, esa sombra acechante que te persigue cuando te están avisando de que vienen por ti, creí que tendría más tiempo de prepararme y defender mi espacio, pero qué tonta fui, antes, te avisaban con semanas de antelación, pero en estos tiempos ya no se sabe, ya no se puede confiar ni en las maldiciones, en fin.

Cuando la oí venir ya era muy tarde para mí, así que me acomodé bien en mi cama y esperé, esperé pacientemente su zancada, respiré profundo y me relajé, bueno, la verdad no me relajé mucho, empecé a invocar a todos mis guardianes pidiendo ayuda inmediata y protección, pero si me hubieras visto, hubieras jurado que solo estaba descansando y es que uno no puede darse el lujo de parecer desesperada enfrente de un maleficio o le va peor.

Esperé y esperé, y aunque confío plenamente en mis guardianes, es difícil soltar las emociones y fui presa del miedo y el pánico por algún momento, me tapé hasta la cabeza con la sábana, como si eso sirviera de algo, después, me levanté a toda prisa con los ojos cerrados y encendí la luz, no sé qué será peor, creer que con la luz espantas a los engendros o lo horrible que sería encenderla y verlo justo enfrente de ti, bueno, tuve suerte y no estaba ahí, el sueño me vencía, así que como infante, dejé la lucecilla del baño encendida para darme valor y dormir tranquila.

Regresé a mi séptimo sueño y al amanecer me revisé si tenía todo completo, y así fue, raro, tal vez ese maléfico era novato, uñas completas, dientes en perfecto estado, el cabello en su lugar, todos los dedos normal, los ojos del mismo tamaño, no me sentía ni un poco distinta, esa maldición no me alcanzaría, como quiera me prometí que me prepararía para el siguiente round, claro que después de terminar con mi rutina del día.

Quizás muchos no me crean esta parte pero se la contaré de cualquier manera, cuando bajé a alimentar a mis gatos encontré, en el piso, entre los juguetes y los platos de alimentos, una sombra derruida, hecha trizas, espolvoreada por toda la sala, esparciéndose como cenizas frías por aire y tierra, tratando de escapar por la cornisa y en un rincón mi gato dorado favorito, todo hinchado y ensangrentado, adolorido y victorioso por haberme defendido de ese horrible maleficio.

Por algo dicen que los perros son nuestros guardianes en el plano físico y los gatos del espiritual, aquí una prueba más de que mis guías y mis gatos trabajaron juntos para salvar mi alma una vez más.

Por: Lily Guajardo (México)

lilyguajardo.wordpress.com


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