Autores Cuento Núria Dot (España)

Maldito brote

Había visto ese brote emerger de lo más profundo de su dolor.

Lo había contemplado en los días templados de primavera, cuando el sol de abril le aliviaba el escozor, de quién tiene los ojos secos y el corazón anestesiado.

Lo había protegido y lo había consentido de todas las formas existentes, ocasionando que ese pequeño brote creciera y se hiciera fuerte, dejando que las raíces duras e inflexibles se adueñaran de cada espacio vacío, rodeando cada una de sus debilidades, alimentándose de la fuerza que desprende la inseguridad.

Al poco tiempo, a ese brote le salieron pequeñas espinas que, de vez en cuando, le rozaban la piel interior de esa coraza que últimamente amenazaba con adueñarse de ella.

Las espinas se le hundían en la piel, ocasionando que rastros de lágrimas de sangre, inundaran los recovecos pertenecientes a la confianza y a la compasión. Como por arte de magia, esa pequeña inundación la convirtió en invulnerable a los sentimientos.

Y un día se miro al espejo y fue incapaz de reconocerse.

Triste chica de ojos marrones que ya no sentía, sólo dolía.

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