Crepúsculo

Desperté y la luna cubría mi cuerpo,
como quien yace desnudo en pleno invierno,
la escarcha madrugada,
violó la ventana de mi alcoba,
empapando de desesperanza
el calor de mis almohadas.

Tocase nocturna la cigarra
al pie de la penumbra,
del gris que me vislumbra,
allí, postrada
sin fe, sin sueño,
sin bragas.

Tocase la cigarra una melodía triste,
de esas que insisten lágrimas de cristal,
de esas que languidecen gastadas,
sin causa,
sin afán.

La luna celosa me acaricia,
quitando la noche al frío,
al dulce tenor su tango triste,
al amanecer su inhóspita llegada.

¡Oh luna!
Musa enamorada,
del poeta que te abraza,
del tintero que te guarda,
de la pluma que te talla,
del amor que siempre, siempre,
duele.

 

Derechos Reservados de Autor
©Pintura de Nelina Trubach Moshnikova
Ucrania

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6 respuestas a «Crepúsculo»

  1. siempre fue cigarra
    la que la dulce melodia tocaba
    yo en este sensual poema no sabría si ser almohada, o sábana

    1. Gracias por leer y dejar tan especial comentario. Saludos !!

    1. Me alegra que te guste Sandra, cálidos saludos!

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