Aunque no haya visto la luna

“Nos baja una estrella
que borra la huella
de un recuerdo amargo”

Joan Manuel Serrat

 

Los rayos del sol comenzaban a acariciar las hojas de los árboles, hojas amarillentas aunque aún ostentaban el verde de la estación abandonada. El astro ardiente continuaba su ascenso abrazando ya aquellas hojas… Se inclinaba suavemente a besar las piedras del camino, la madreselva de sus orillas, el agua clara del estanque. El sol se autoproclamaba nuevamente emperador del día y buscaba llenar el más recóndito rincón con su resplandor. Era una mañana fría de otoño.

Escalaba al cielo una humareda grisácea, como si una sutil y diminuta criatura estallara en rebeldía contra la soberanía del día. Oscurecía levemente sus proximidades provocando que las flores, las hojas, los insectos tornasen sus caras a la nebulosa. Zapato de cuero, un poco roído por las innumerables pisadas sin descanso ni reparo, agitaba los guijarros que tiranizaba con su presencia pesada. Un suspiro salió impetuoso de aquellos pulmones que exhalaban el humo del cigarro, ya casi consumido.

—Último sábado… —susurró el hombre observando las cenizas caídas y derramadas a su alrededor. Presentaba un porte firme y fuerte en una estatura media, unas manos vigorosas y nervudas sostenían la colilla a la vez que acomodaban sus cabellos oscuros lejos de su imponente frente. Unas cejas y una barba espesas enmarcaban la nariz aguileña y los ojos negros. La expresión de su cara era impasible, no mostraba ni la cercanía a un sentimiento o pensamiento, en cambio sus ojos… nos arrojaban a un abismo sin fondo, oscuro pero cálido. No asomaban por ellos la frialdad del hombre resignado o implacable, ni la cólera del enfurecido, ni la pasión del entusiasta. No. Lo que despuntaba era el calor de una forja de años desvivido por el arte, que así consideraba su pobre oficio.

Comenzaban a oírse pasos por los caminos del parque. Para unos era su paseo matinal, para otros, su regreso a casa después de una noche alegre. Unos corrían encerrados en su música y ajenos al mundo, otros iban con niños que les rodeaban con risas y gritos o que daban de comer a los patos. Se puso en pie el hombre apoyando las manos en las rodillas. Ágilmente, sacó de un saco unas maderas con las que instaló un pequeño escenario, que apenas le ocultaba agachado. Desde que empezó la maniobra, la sonrisa no se alejaba de sus labios. Era una sonrisa sincera y afable, nada que ver con la línea hipócrita que dibujan algunas personas jactanciosas de sus obras y discursos.

A continuación, extrajo un revoltijo de telas y gomaespuma de diferentes colores. Los miraba detenidamente: sus títeres. Ahí estaban el dragón, la princesa, el rey, el aldeano, la cocinera, el cazador… Diferentes personajes que encarnaban un papel diverso en cada representación inventada por él. Los colocó de forma ordenada en una mesa baja situada tras el escenario y él mismo se escondió arrodillándose, el rostro mirando a las cortinillas rojas extendidas.

Tocando una flauta dulcemente, comenzó a atraer las miradas de los que por allí pasaban. Fue acelerando el ritmo de los compases, ejerciendo aún más poder de captación, hasta que al final gritó:

—Allez hop! ¡Atención! ¡Señores y señoras, niños y niñas, jóvenes y “jóvenas”! Allez hop!

La gente se dejaba dominar por la curiosidad y detenía sus pasos. Aún alguno buscaba con cierta ansiedad el reloj, pendiente de una cita. En todos sus rostros se observaba el mismo cambio: de la preocupación o seriedad a la curiosidad con vistas a olvidarse por un tiempo de sus pensamientos. Los niños eran los únicos que mantenían su mirada expectante, continua, sintiéndose todavía grandes exploradores del mundo y asombrados de las cosas que descubrían.

—No sé si estáis preparados, pero… ¡ha llegado el momento de la función! Nos toca conocer historias nunca antes oídas, personajes nunca antes vistos, aventuras nunca antes vividas… ¿Estáis bien cómodos y atentos?

—¡Sí! —Se alzaron al cielo azul voces infantiles y voces mudas de los adultos que exclamaban a sus adentros.

Y comenzó la representación. Un dragón que quería dejar de ser malo y se quería convertir en astronauta con su amigo el cazador, un trovador que salvaba a la cocinera mientras el príncipe cantaba sus hazañas… Y así mil historias todas imaginadas, y algunas otras remodeladas. Caras que proseguían su camino quedando sustituidas por otras, igualmente anhelantes de espaciar sus reflexiones.

El sol continuaba su trayecto hasta que alcanzó la cima del día. A partir de este momento, el majestuoso imperio que había gobernado el día, fue decayendo llegando a su completa ruina. Las hojas de los árboles temblaban ante la inminente llegada de la oscuridad. Las piedras, el agua, los árboles, se encogían por el frío, y la gente andaba presurosa ansiando llegar hasta sus cálidos hogares. Regresaba el silencio. El hombre terminaba su cigarro. Mientras exhalaba el humo, sus dedos jugueteaban con él. Parecía ensimismado, sin percatarse del lugar en que se encontraba ni los restos de sus títeres que se hallaban esparcidos desordenadamente alrededor.

—Pero mi historia favorita es la del rey que todo lo transformaba en oro…

Diciendo esto, arrojó el cigarro a un lado y recogió las maderas y los títeres y las monedas diligentemente.

—Mi patria es el mundo. Mi linaje, la humanidad. Mi riqueza, estas historias que borran malos recuerdos. La razón de mi vida…

Y la luna se coronaba nuevamente reina de la noche y él se retiró.

Por: Elvira Lorenzo López (España)

sonidodeansar.com


Únete a nuestras redes:

facbook             twitter-icon-circle-logo             instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf             tumblr_256             social_youtube_63

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. muy bueno gracia por compartirlo

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s