Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Tintazul21 (República Dominicana)

Nunca es suficiente

Es difícil admitir cuando uno se ha equivocado, sobre todo cuando la idea a la que se estaba aferrado parecía tan sólida, tan cierta. Pero la vida se encarga de darnos lecciones a diario, algunas más agradables que otras y, al final hay que aceptar la realidad que le ha tocado vivir a cada quien aunque no parezca rentable.

Hoy, después de siete años de amarrarme a la misma cintura una y otra vez, he tenido que dejar atrás la ceguera y admitir mi gran error: por duro que parezca, el amor no es suficiente. Sí, es una afirmación chocante a primera vista, pero ahora mismo es lo más sincero que puedo decir.

El amor no es suficiente porque no basta con amar a alguien para que esa persona permanezca en tu vida. No hay forma de retener a un corazón salvaje dispuesto a todo cuando dice que no puede más. No hay razones que valgan que le hagan comprender que si el sentimiento es mutuo todo puede superarse, precisamente porque algunas cosas nunca se superan.

Duele aceptar que, después de un matrimonio que yo imaginaba tan próspero la cuerda se rompió y aún nadie está seguro cómo ni cuando empezó a aflojarse. De repente la comunicación se redujo a un par de palabras para el desayuno y la cena, la sonrisa parecía más una mueca de dolor que de felicidad y el romanticismo que una vez era el centro de esta aventura se esfumó en un instante.

Había escuchado que la rutina apaga los sentimientos más fuertes, que la demanda de atención de los más pequeños de la casa reducían los momentos de pareja al punto de que desaparecían, pero estaba confiado en que estas eran solo un montón de excusas inventadas por aquellos que fallaron por su propia cuenta y necesitan explicar su falta de suerte en el amor.

Ahora busco desesperadamente entre cada una de esas frases prefabricadas la verdad que convirtió esta casa en un desastre y que quizás ninguno se atreve a mencionar. En momentos como estos me pregunto si eso que llaman destino es real, si nos unimos con el hilo rojo equivocado y allá afuera hay otras personas que puedan llenar totalmente nuestras almas como esperamos o tal vez esa es otra historia para alimentar la esperanza de esos que ven morir su relación.

Qué iluso fui cuando me  dijiste “no estamos bien” y pensé que era posible volver al pasado y solucionar todo. Lo único que pudimos comprobar de ese experimento fue que no estábamos hecho el uno para el otro, al menos no fuera de la cama. Ese parecía ser el único lugar donde aún nos entendíamos. Parece que lo que en piel se ha escrito es más difícil de olvidar, que el subconsciente recuerda cada roce mucho más que cada promesa.

Al menos hoy, que la espada de la realidad me atraviesa ambos lados del costado, puedo decir que nuestro final no fue culpa del amor y que la famosa “incompatibilidad de caracteres” no es más que el tiempo que uno tarda en darse cuenta de que entregarlo todo nunca es suficiente.

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