Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Tintazul21 (República Dominicana)

Acordes olvidados

El sol entra por la ventana de la habitación en un ángulo de 45 grados, chocando exactamente con las teclas del viejo piano. Hace tiempo que ha quedado de lujo pegado a la pared sin nadie que lo toque ni le haga compañía, porque las manos que una vez fueron sus cómplices se quedaron bajo de la tierra del camposanto.

En sus patas se tejen telarañas y toda su madera tiene rastro de comején, sin embargo, los dueños de la casa han decidido conservarlo, quizás por nostalgia o como recuerdo de los días felices cuando los niños solían bailar al sonido de sus acordes y entonaban todos juntos canciones de regocijo.

Los infantes ahora crecieron y le han olvidado. Lo evitan al pasar por su morada y se niegan a escucharlo cuando el padre, en un intento de rescatar lo perdido, posa sus manos sobre las cansadas teclas, que crujen debido al tiempo que ha pasado din mantenimiento.

Y es que el responsable de hacerlo sonar ya no se encuentra en este mundo. Ha ascendido a un lugar donde las melodías son sublimes y auténticas, donde la disonancia no las alcanza, allá donde reinan los tonos mayores y las escalas mixolidias: el perfecto paraíso musical.

La pena y el abandono no solo se han apoderado del instrumento, sino que ha envuelto el cuarto que lo contiene en una extraña aura sobrenatural, de modo que cada nuevo invitado puede sentir que una especie de misterio rodea a esa pieza pintada de azul con sus ventanas abiertas y cuadros de familiares fallecidos en las paredes, destacando el del abuelo que se encuentra justo detrás del piano.

Nadie puede evitar mirar la foto del señor ensacado y canudo con mirada afable y perdida, pero de expresión seria, con la mano en su bastón negro de mango dorado. Su figura es a la vez tranquila e intimidante, sin duda el perfecto intérprete para el que fue una vez un piano imponente.

Los días transcurrían iguales sin importar la estación del año, con la diferencia de que el polvo se apoderaba cada vez más de lo que una vez fue el lugar más alegre de la casa, hasta que pasó lo inesperado: una pequeña chica de pelo negro y corto entró en la estancia con su muñeca bajo el brazo.

Paseó curiosa por la habitación tocando sus paredes de pintura añeja, mirando las curiosas cerámicas que quedaban en la repisa e intentando descifrar los rostros de los adultos que la miraban desde sus marcos. Se quedó ensimismada frente a una pequeña cerámica de una mujer con una sombrilla azul cuando sintió un frío por la espalda.

Un señor elegante, canudo y con un bastón negro le tocó el hombro, haciéndola saltar del asombro y la invitó a sentarse en el diván. El polvo que levantó su vestido rosa al sentarse podría compararse a la neblina de la noche , sin embargo para ella, incluso eso fue sinónimo de diversión. El señor se sentó en el piano y tocó el Vals del minuto y la Toccata y Fuga en Re menor con una destreza envidiable, frente a la mirada fascinada de la niña que aplaudió sonriente cuando la presentación hubo terminado.

Desde esa tarde, la pequeña acudía a sus conciertos personales que rápidamente se convirtieron en clases cuando el señor le regaló un copilado con sus partituras favoritas. La insistencia de permanecer tocando en la habitación obligaron a su madrina, dueña de la casa a acondicionarla para su estadía. Pronto la vida volvió al cuarto que parecía haber perdido su brillo y nuevamente se llenó de música.

Pasaron los años y la adolescencia alcanzó a la curiosa chiquilla, que impulsada por su nuevo amor a la música, había rogado por pertenecer a una escuela musical en la que se destacó desde el momento de su llegada. El raído piano se volvió su compañero de vida, pero a aquel señor que la inició en su nueva obsesión, no lo volvió a ver jamás, su recuerdo se quedó en cada acorde, cada nota, cada semitono que su oído repicaba al tocar.

(3)

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.