Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Isa Serrato (México)

Tú entiendes

Es el mismo reloj de pared, con las manecillas muertas siempre en las diez y cuarto. La misma gente esperando en el apeador y siempre más muda que las vías. La misma voz en el altoparlante anunciando siempre un retraso en la línea dos. El mismo hombrecillo encorvado de uniforme azul siempre atendiendo la taquilla. El mismo perfume que el asfalto siempre emana después de llover, aunque no haya caído una gota en tres días. Lo mismo: un libro diferente entre mis manos, pero siempre de Bukowski. Y tú. Tú, que nunca te habías paseado por mi retrato cotidiano y bastas para pintarme un paisaje distinto.

Llevo observándote quince minutos y ya conozco todos tus gestos. ¿Siempre truenas tus nudillos y fijas tu mirada en el vacío derecho cuando esperas el tranvía?

Llevo observándote quince minutos y se me ocurre que tú eres de los que entienden. Se me ocurre que tú eres de los que también disfrutan el olor del pavimento después de llover, aunque no haya llovido. Se me ocurre que tú también te los has leído todos, desde Factótum hasta Pulp. Se me ocurre que tú no me creerías loca si cierro mi copia de La senda del perdedor, sin doblar la esquina de la última página que me he leído y sin colocar un separador. Se me ocurre que tú entenderías porqué. Se me ocurre que tú no me creerías loca si me levanto decidida y me acerco a ti sin presentarme, sin saludarte y a invitarte a irnos: «Vámonos de aquí». Se me ocurre que me dirías sonriente: «Sí, ¿a dónde?». Se me ocurre que te contestaría: «A inventar caminos». Se me ocurre que tú entenderías sonriente. Se me ocurre que quiero ser la chica triste que te haga sonreír.

Se me ocurre que quiero invitarte a pasear por todos los lugares de este mundo con esquinas que han significado algo para ti. Invitarte al café en el que regalaste tus venas, te las regresaron torcidas y se dieron la vuelta. Invitarte al último cuarto de hotel en el que te descubriste en el cuerpo ajeno de otra de tantas. Invitarte a la cima del paisaje más bonito que has visto y donde te encontraste vivo. Invitarte al asiento de avión en el que te amaneció Budapest y te anochecieron las ansias. Invitarte a Londres, porque ahí guardas los recuerdos de los mejores momentos que no has vivido aún. Invitarte a recorrer tu vida hasta hacerla nuestra. Y cuando se nos hayan acabado las calles, los parques y los bares, invitarte a inventarnos secretos. Invitarte a nunca regresar a esta estación de tren. Invitarte a bebernos cerveza barata acompañados de Tchaikovsky. Invitarte a mecernos en columpios de madrugada, hasta que nos duelan los pies. Invitarte a quedarnos dormidos viendo Blue Velvet por cuarta vez, porque no entendemos nada, pero nos entendemos todo. Invitarte a bailarnos a oscuras al compás del bullicio citadino en el departamento que algún día tendré en Praga. Invitarte a contemplar semáforos en las banquetas neoyorquinas. Invitarte a platicar de tus mañas, tus alergias, tus ganas y tus ansiedades. Invitarte a buscarnos rasguños y encontrarnos lunares. Invitarte a entender por qué sólo sueñas despierto. Invitarte a sabernos. Invitarte a querernos, o no. Lo que quieras.

Invitarte a que entiendas, porque tú entiendes, ¿verdad? Porque tú entiendes que no se trata de amor ni de sexo. Porque tú entiendes que podemos ser amantes sin serlo. Porque tú entiendes que no necesitamos ponerle un nombre a lo nuestro. Porque tú entiendes que no vengo a quedarme, pero sí a regresar. Porque tú entiendes que no vengo a completarte, pero sí a que nos hagamos falta.

Es el mismo reloj de pared con las manecillas muertas siempre en las diez y cuarto. La misma gente esperando en el apeador y siempre más muda que las vías. La misma voz en el altoparlante anunciando siempre un retraso en la línea dos. El mismo hombrecillo encorvado de uniforme azul siempre atendiendo la taquilla. El mismo perfume que el asfalto siempre emana después de llover, aunque no haya caído una gota en tres días. Lo mismo: un libro diferente entre mis manos, pero siempre de Bukowski. Y tú. Tú, que entiendes y desapareces subiéndote al tranvía del hubiera.

6b (10)

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.