Te extraño,
desde el día en que te fuiste,
desde el momento
que no te pude decir adiós.
Te extraño,
desde el instante que supe
que jamás podría volver a verte,
abrazarte, hablarte.
Te extraño,
hecho de menos hablar contigo,
las noches de risa y cariño,
las tardes en familia;
extraño verte sonreir,
extraño escuchar tu risa,
extraño pasar el tiempo contigo.
Odio que tu tiempo se acabara,
que dieras tu último respiro,
extraño a esa fuerte mujer
que me quería como a otra hija.
Odio que la muerte te llevara consigo.


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