Pertenencia

Pasos cadenciosos y desaliñados
llenan la noche.
La gente pasea
en rebaño,
y una dama solitaria sentada
con los pensamientos aislados.

Ve por la dama, Muerte,
pero camina lento.
Ve por ella,
que, aunque tiene sueños,
vos sos uno de esos,
pero el más lejano.

La hierba se recuesta
en el umbral de las fuertes luces
en la noche en que la dama se deshace
dominada por su mente,
más fuerte que el espíritu,
porque así es éste, débil
para sí mismo
y enredado en alambres para lo demás,
casi impenetrable,
el débil.

En la noche en que el débil se doblega
ante la mente,
la dama, tristemente, pierde el alma.
En esta noche en que la mente me reclama
la juzgo de poseerme y darme límite,
porque es así, no es mi mente,
a ella yo le pertenezco,
y éstas, mis propias ataduras,
son las que me hacen querer llamarte.

Ven lento,
pero ven por mí,
Muerte.
 

Joselyn Revelo

189 visitas

3 respuestas a «Pertenencia»

  1. Woww, muy bueno. Un tema macabro tratado espléndidamente👏👏👏👏

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    1. Gracias por la lectura, señorita. ¡Es un gran placer que haya sido de tu gusto!

      Le gusta a 2 personas

      1. 😉😊

        Le gusta a 1 persona

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