Tengo la extraña sensación de que estás aquí,
que tus dedos consiguen rozarme sin apenas moverse,
y que tu pelo me huele a pasión,
y a fantasías por resolver.
Se me quedan tus letras grabadas a fuego
cuando hablas de la posibilidad de vernos, y, mientras tanto,
el resto del mundo sigue con su vida,
ajenos a todo este huracán de ganas.
Nadie entendería todo esto.
Nadie lograría entender
que no es sólo pasión, sólo capricho,
ni sólo atracción, ni sólo versos.
Que no es por ti, ni por mi,
que no es destino ni casualidad,
sino todo lo contrario.
Quizá ni yo misma lo entienda ni logre describirlo.
Quizá sólo seamos tú y yo,
y sobren los poemas.



Deja un comentario