Tus ojos son dos lagos profundos
envueltos en una oscuridad palpable,
siempre que los veo
me pregunto por la clase de quimeras
que emergerán de ellos de tanto en tanto.
Tal parece que no tengo más remedio
que adoptar el papel del paciente pescador,
y esperar en el infinito silencio
alcanzar a ver destellos de tu presencia
en estas misteriosas aguas.
A pesar de mi terca insistencia,
y con angustiosa dificultad,
solo llego a observar un breve esbozo de tu reflejo.
Así sin más,
tendré que dar un salto de fe
y sumergirme en las profundidades de tu ser.


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