Cuento David Coloma (España)

Belleza escondida

Estaba buscando sin saberlo, veía algunos destellos en otros ojos que consolaban a su sollozante niña verde.

Cada jornada era un misterio: llovían flechas amargas, a veces soles radiantes iluminaban sus pasos errantes. Las etiquetas se convertían en piedras en la espalda, cuerdas que ralentizaban el avance. Paso a paso seguía empeñándose en la búsqueda mientras ella estaba dormida en lo más profundo del bosque en una casa de barro rodeada de sapos e inmundicia, en el número 37 donde se cruzaban los anhelos con los suspiros, los dolores y los gozos…

Cuando el corazón se resintió, aquella tierra brotó, el capullo se abrió ante la sorpresa de su dueña, ella despertó del letargo, cuántos años dormida sin saber de su existencia, desperezó las alas y empezó a cruzar por el jardín con su polvo especial transformándolo todo en algo maravilloso.

El espejo fue el testigo de la metamorfosis y las teclas sonaron con brío mostrando un nuevo mundo de belleza, curando esos luceros de sus vendas y cataratas. Cambió el guión de la obra, ella lo transformó y nunca más fue la misma.

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