Me confunden con el bosque,
con la cólera de sus raíces.
Pero soy el humedal,
cuando vibra, pardo y áspero.
Inexorable caminante
de tiempos pasados.
Sereno te busco.
A vos que,
para mí,
estás en todos lados.
Brotas del fuego,
la arcilla y el árbol.
Para que mis besos
te alcancen,
mi boca se estira
como el sol poniente.
Mi lengua ciñe tu cuerpo
hecho pedazos.
Una a una recolecto tus partes,
Y me acurruco
enrollado, en tu nido,
ahora extinto.



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