Sigue la cuerda
de tus recuerdos,
pulsa las cuerdas del recuerdo.
Recuérdate,
date el recuerdo;
quita tus cardos del recuerdo.
Recordarse
es encordarse
con las cuerdas del recuerdo cuerdo.
Encordarse
es recordarse,
pero no desde tu hemisferio izquierdo.
El recuerdo poco cuerdo
es el recuerdo de la mente,
el de la mente que fragmenta el momento.
El recuerdo de lo que eres
es el recuerdo de nuestras eras;
las que eras y serás,
la que eres.
El recuerdo de lo que eres
no está en la horda de lo que urdes,
puede que tarde,
pero si llega nunca te aturde.
No es ese guardia que te retarda,
es lo que guardas tras lo que aguardas;
es el recuerdo de lo que arde
tras lo que urdes.
Pulsa las cuerdas de tus acordes,
oye qué impulsan
y halla tu acuerdo.
Sigue tu pulso hasta el recuerdo;
hasta ese acorde
que da tu acuerdo.
Cuando recuerdas
lo que eres,
eras
y serás,
todo concuerda,
todo es concordia,
todo es acuerdo.

Diego Mattarucco
diegomattarucco.com
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