Expuesta.
Exhibida.
Visible.
Era ahora alguien visible.
La cortada no fue profunda,
pero sí fue
lo suficientemente extensa
para poder sentir.
Despertó a todo aquel
en cuyas venas no había nada,
y eso me incluye.
Pero preferí hacer lo que mejor podía
(lo que mejor sabía):
cerré la puerta,
subí las escaleras,
puse una vieja canción
y, entonces,
vomité todas las mariposas.
Se ahogaron.
Respiré.
La casa ha quedado en ecos de nuevo.

Natalia Rico Medina
@writeondandelions
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