Mengua la desobediencia
cuando veo amanecer
inquietantes las olas
en un rugido
y el horizonte es un imán
que me obliga
a zambullirme en el ímpetu
de mis deseos ahogados;
como si nadar no fuese opción
contra las mareas,
intento negarle inútilmente
la existencia
a los polos que se atraen,
a mi urgencia de vos,
brazos abiertos
en esa orilla latiente.
Hago la plancha
y me dejo arrastrar a tu puerto
para abrazarme a tu inconciencia
un ratito, sólo un ratito reparador
que me dé fuerzas
para volver a darle pelea
a la corriente que me arrastra.

Coti Molina
@cotimolgo
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