Desconozco cuánto dura la eternidad
pero creo, a veces, que se parece
al tiempo que paso con la nariz
sumergida en tu cuello,
mientras intento encontrarle
la fragilidad al martillo,
el punto de quiebre
a esta realidad eclipsada
por sepulturas abiertas
y muertos en huelga de responsos.
Dicen que los momentos
son otra forma de llamar al destino:
destino que puede nacer y morir
en un instante,
llegar y quedarse,
rozarnos y mandarse a mudar.
Por eso te abrazo
y acurruco mi nariz
detrás de tu oreja
aspiro profundo y me fundo
a este pulso siamés
que lo sabe de sobra:
sos más frágil entre mis brazos
soy más fuerte entre los tuyos.

Coti Molina
@cotimolgo
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