Anoche,
envuelto en lo relativo a la angustia,
recordé de pronto, aquel animal de fuego,
el que deambula encendido.
Lobo rojo, hoguera indefensa que camina…
¿Cómo describirte sin arder?
Como si fuera lógico,
ceñir en letras lo propio a la carne.
Aquel perro, al igual que mis versos,
solo en el silencio austero, se dejó ver.
Sus patas eran lingotes
naranjas, que morían negros.
Y en su voz, el temor entero
de un pueblo, se volvía agonía.
…
Sin embargo, tanto fuego como Aguará,
eran el mismo desvelo del peor predador.

Kabur
@kaburrrrrr
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