I. Anagnórisis
No pasa un día sin ser los últimos
y los primeros
en no entender
que afuera el sol está brillando
y que hay que mirarlo
porque nos rodean imágenes
e impresiones que son arena;
alrededor, la fastidiosa
sintaxis de cada cosa inútil.
No hay realidad sin sucesión
de la gigantez del mundo,
que te come y me come y nos come.
Quien camina traza lento
su ficción y su epitafio
hasta que no queda ninguno
y vamos todos mientras tanto.
II. Thánatos
Hay que levantar el cuerpo,
devolverle hasta la última ternura.
Hay que llevarlo por el pasillo oscuro,
soltarlo jamás.
Debajo de la lluvia,
convencerse de que estuvo entre nosotros,
de que perteneció al territorio
de las apariencias y de las máscaras.
En el nombre del Padre el mármol
moderará el coloquio de los vivos.
Todo va a estar en su lugar.
El muerto es una imagen más.
III. Khátarsis
Cada día es el principio
y vos sos uno y no sos nadie
todavía.
En el juicio peregrino del gran numen
no hacen falta más rituales:
lo que es igual será la nada
en tu lugar y en tu medida.
Quien lo niega es quien se hunde y quien se ahoga
en el barro del Leteo.
Despertá. Levantá con las manos el agua de mañana.
No demores los portales. No abarrotes las heridas.
Ante el miedo, ante el amor,
en la piedad y en el olvido,
la vía es clara y de marfil:
seguís camino.

Alejandro Kosak
La biblioteca de arena
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