Autores David Coloma (España) Poesía

Se fue

Se fue a plena luz del día, envuelta en un manto de silencio, sin hacer caso a las voces que la llamaban. Sigilosamente, sin que nadie lo supiese.
Ningún ser alado se percató de su partida, ni las flores del campo la vieron partir.
¿Fue un hasta nunca? ¿Quizás por un intervalo de tiempo?
La ausencia llenó toda la estancia y la ropa quedó descolorida.

Esa misma tarde llovían interrogantes que impulsados por el viento se clavaban en mi cuerpo como alfileres. Los árboles se doblaban por el peso de la tristeza. Las partituras se quebraron por la mitad, la nota que les falta se la llevó en su viaje.

A la noche le falta una estrella y las demás no saben dónde buscar. Hablaron con el búho, el lobo y el topo, pero no encontraron nada en el cielo, en la tierra y en lo profundo.

Unas semanas antes jugó al ajedrez una dura partida, dejando a mitad una escrito de despedida de su puño y letra, pero venció a la dama negra y luego. Un luego incompleto, una declaración es lo único que dejó constancia. ¿Fueron reales los dos mensajes o solo artimañas?

Nadie se explica el suceso, los que lo ven desde fuera saben todo, aunque estén sellados bajo juramento mientras todo sigue igual. No igual, diferente para quien estuvo todo el tiempo a su lado.
El hecho de su partida hizo tragar amargura al que siempre fue fiel. Un trozo de él se llevó consigo sin saberlo o siendo consciente.

Ante la encrucijada de olvidar y esperar se encuentra quien todo le dio. Ahí está esta persona real sudando dolor sentada en la tierra sin saber a dónde ir. A un lado, yace la lógica con un bello epitafio, al otro una flor marchita persiste con vida siendo todo lo entregado en estos años.

Se fue clavando su daga en el pecho del que siempre estuvo a su lado, el que le devolvió la dignidad perdida y la valía como persona.

Se fue dejando la historia inconclusa, muchas páginas en blanco, haciendo lo contrario a lo que dijo y el libro quedó abierto en la última página escrita.

El misterio lo envuelve todo y asombrado ante este hecho, se pregunta sobre su partida.

Ahora sentado en la piedra más grande de incomprensión, pensando en qué hacer. En ella esta escrita su despedida juntamente con un “estar para siempre“.

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