»Perdóname,
no tengo nada más que entregarte.
Mi alma dentellada y la tuya indiferente
se evaporan conforme cada día que pasa
y se acercan a la muerte.
Te veo al final de mi abismo
y tú me ves al final del tuyo.
El mundo es unidireccional,
achicamos las distancias que otros ya recorrieron
y llegamos al final del punto de partida
en el que otras almas se embarcan.
Te saludo, pero no me ves.
Creo que si saltamos
en algún momento nos reconoceremos.
Perdóname,
esto está a oscuras
y no te siento.»



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