Piedra

Tengo ganas
de encarnizarme en el río,
de que mis huesos furtivos
conozcan el desagravio,
que se fragmente mi espalda
en un temor lozano,
que colisionen en frases
los árboles del monte.

Tengo ganas
de sacar mi alma a flote,
de otear las mareas
en rebote con las piedras,
que con desnudez acarician
las mantas suaves
de las aguas promiscuas,
que con desnudez acarician
el cuerpo en insistente prisa.

El relincho del pájaro,
el estornudo de la piedra,
la respiración del cuerpo
atado a la madera.

Revivir la ceguera,
ciega como el cuerpo,
que se desmonta desnudo
atado apacible a la madera.

Ahora desato el cuerpo
y lo encarnizo en las mareas,
para que los huesos del río
le saquen el alma a flote,
porque en insistente prisa
las mantas suaves de una piedra
le acariciaron las sienes
por la espalda,
por unas ganas promiscuas
que no conocerán desagravio,
que fragmentaron en el monte
para montar el cuerpo desnudo,
y leer sus frases,
ya inertes,
entre los árboles.

Ahora siento el temor furtivo;
me arrulla el olor a madera.
Me ato al cuerpo lozano,
y me olvido de los pájaros, los rebotes,
los relinchos y las piedras.
Junto con él me llevan las aguas,
a otear apacibles mareas
que no colisionan con la vida,
y sólo en recuerdos
queda la piedra.
Mi respiración se hunde,
mi vida está casi muerta.

Joselyn Revelo

127 visitas

2 respuestas a «Piedra»

  1. Me fascina.

  2. Nunca he comentado nada por aquí, pero hoy me lanzo a soltar unas palabras.
    Me encantan tus poemas, tu estilo… Y son pocos con los que me pasa, que me gusten todos.
    Dicho está.

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