El café de la mañana es una conversación que no termina
Es el saludo de buenos días
Su aroma adorna el amanecer
Es el momento de planear, o tal vez leer.
El café de la tarde es una tentación
Sabe a creatividad, a inspiración
Sirve para endulzar las horas
Y ayuda a soportar las demoras.
El café de la noche es amigo de los poetas
Cada sorbo dibuja una letra
Leo amor en el fondo de la taza
A cualquier hora su sabor me abraza.
El café del lunes trae la Guerra Fría
O al menos eso dice Sabina,
El café del martes sabe a ambrosía
Es una página en blanco, fantasía.


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