Prosa Poética Valeria D. Rubio (México)

Templo

No la veas así, pues ella no es el pecado ni la falla. 

Aun cuando su cuerpo está a punto de ser profanado, por primera vez. 

Ella, es el templo, ella es tu única y posible penitencia. 

Obsérvala en la oscuridad como la diosa que siempre ha sido y será, antes o después de ti, 

luz.

Ahora, hazla sentir como si ella misma fuera tu único templo,

tu única religión, aquello por lo que vivirías y darías la vida. 

Ahora, cumple las promesas que le has susurrado al oído previamente.

Ahora, no goces de ella, goza con ella. 

No, no la veas así. 

Obsérvale, adórale y contémplale, 

pues no sabes si esta será la primera o la última vez 

que tengas la oportunidad de estar a su lado, 

de tener el mismo aire, 

de coincidir en la misma cama, en el mismo tiempo, en la misma vida.

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