En un pocillo de café

En un pocillo de café
vuelco toda incerteza,
de esa que suele camuflarse
como trepidación angustiante,
como capitán del navío insufrible
que busca hundirse en el mar del anonimato.

Sobre una promesa procreada
a merced de una carta de amor
decido cerrar todas las puertas
que solían ser ventanas abiertas
hacia invisibles parajes
manjares prohibidos propios
de la instantánea combustión discursiva
presentada en su premisa
con la suficiente capacidad de reconocerse
como retribución acéfala atrayente,
imán de ilusiones,
captación instantánea de valías.

Comienzo a querer acabar temprano
con cualquier propósito que quede pendiente,
con cualquier finalidad retrógrada,
cercando sobre sí misma
decadentes abstracciones congénitas
a partir de terquedades infundadas
en más de una sola posibilidad pesimista.

Entonces decido beber un sorbo
de ese desprotegido café,
logrando llegar a conformarme
con tanto que parece hasta efímero
el simple concepto de poder permitirse
dar un paso hacia el frente
o hacia una dirección subyacente
al impulso propio llevado a cabo
por ese amargo sabor,
recalcitrante tortura pasajera,
permeable guía contenedor,
impulsivo descaro enajenante,
insalubre perplejo martirizante,
angustiante demora eterna.

zama lucas zamarin escritor poeta

Zama
@simple.za
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