Hay una línea invisible
que separa el ruido del silencio.
No es frontera,
no es muro,
es apenas un temblor en el aire,
un cambio de densidad en el pecho.
Camino sobre cosas que no existen,
sobre palabras que nadie pronunció,
sobre promesas que no llevan rostro
ni fecha
ni memoria.
El tiempo se dobla como una hoja húmeda.
La realidad se fragmenta en espejos,
nadie se refleja.
Solo queda este pulso que insiste,
este latido que empuja
desde un lugar que no ve,
pero que todo lo sostiene.
No pregunto,
no espero,
no huyo.
Soy apenas un hueco lleno de luz,
un espacio abierto
donde ocurre el mundo,
donde nada se detiene.
Y en este vacío perfecto
sin nombre,
sin forma,
sin historia,
algo respira.

María Peralta
mariaperalta.net
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