Shinny little thing

Mi madre me enseñó a pescar,siempre y cuando yo fuese el sedal.Me tenía que adornar,pintarme,perfumarme,tejerme un personaje que me encajaba mal,disfrazarme de carnaday sentirme cazadorpor hallarme casadasin saber si sería yo la cazada.Me enseñaron a acostarmey yacer paciente,marroncito sedoso,sin pelos, menos en la lengua,con la manzana en la boca,accesorio para hacerme apetitosa,hasta que me mordiesenSigue leyendo «Shinny little thing»

Somos normales

Hay personas que son tan normales que llaman la atención, ya saben a cuáles me refiero. Detesto esa palabra, “normal”, no creo que nadie lo sea en esta vida, todos tenemos un tornillo chueco: un trauma de la infancia, una muerte trágica en alguna vida pasada o alguna manía que resulta fastidiosa a los demás.Sigue leyendo «Somos normales»

Minimizando

Mi papá es mi abuelo,mi abuela es mi abuela,los dos están viejitos.Usamos los 3 el diminutivopara no decir esa palabra tan fea: viejo. En mi tierra nos gusta el diminutivopara hacer leves las cosas grandes,las cosas importantes,las vainas destructivas.Por eso,a mis orgasmos y a los de mis hermanaslos llaman la muerte chiquita,como si no fueraSigue leyendo «Minimizando»

La religión de las apariencias

Lo curioso de mi madre era que sabía mantener las apariencias hasta en los momentos más duros. Esa mujer tenía un arte para pegarme con el cinturón justo detrás de las rodillas y, a los cinco minutos siguientes, sonreír plácidamente si alguien venía de visita a la casa. Me costaba forzar una sonrisa y, cuandoSigue leyendo «La religión de las apariencias»