Muertos vivientes

He borrado tus huellas de mi cuerpo,chupitos de lejía para borrar tu rastro,perfume de erotismo barato,con tonos de clara fríay días taquicárdicosbañando la escena del crimen.Quemé los puentes,rompí las calles,te vestí con mortaja de silencio.Ni así consigo exiliar a tu fantasma,ni el eco de tu risa;ni con litros de amnesia lo consigo:el corazón aún meSigue leyendo «Muertos vivientes»

Crónica de un paseo

Es curioso cómo esta vez no me siento desnuda. Ya no recuerdo la última vez que estuve más de cinco minutos sin escuchar música en la calle; siempre terminaba yendo a la primera tienda o metro que tuviese unos audífonos con que sobrevivir hasta el próximo enredo fatal; con algo de suerte, una vez alSigue leyendo «Crónica de un paseo»

Piel

Mi piel se viste de noche,noche callada,noche repleta de estrellas negrascon fulgor de fuego.Mi piel suena a retumbo,tucutú tuntún de los tambores,tan bueno el corazón que resuenasobre el retozar de las cadenas.Mi piel llama a tu lengua caliente,mi piel sabe a rayos, a truenos, a relámpagos,mi piel se siente a caos entre tus dedos,mi pielSigue leyendo «Piel»

Oh, we are not racists (but we are)

—Oh, I am not a racist, but you know… “¿You are not a racist? ¿Que no eres racista?” pensé en silencio. Me costó no reírme en su cara. Mis amigas me contaron que algunos chicos usan un truco para no mirarles las tetas, que consiste en ponerse las manos entrelazadas frente a los labios; probéSigue leyendo «Oh, we are not racists (but we are)»

Shinny little thing

Mi madre me enseñó a pescar,siempre y cuando yo fuese el sedal.Me tenía que adornar,pintarme,perfumarme,tejerme un personaje que me encajaba mal,disfrazarme de carnaday sentirme cazadorpor hallarme casadasin saber si sería yo la cazada.Me enseñaron a acostarmey yacer paciente,marroncito sedoso,sin pelos, menos en la lengua,con la manzana en la boca,accesorio para hacerme apetitosa,hasta que me mordiesenSigue leyendo «Shinny little thing»

Somos normales

Hay personas que son tan normales que llaman la atención, ya saben a cuáles me refiero. Detesto esa palabra, “normal”, no creo que nadie lo sea en esta vida, todos tenemos un tornillo chueco: un trauma de la infancia, una muerte trágica en alguna vida pasada o alguna manía que resulta fastidiosa a los demás.Sigue leyendo «Somos normales»

Minimizando

Mi papá es mi abuelo,mi abuela es mi abuela,los dos están viejitos.Usamos los 3 el diminutivopara no decir esa palabra tan fea: viejo. En mi tierra nos gusta el diminutivopara hacer leves las cosas grandes,las cosas importantes,las vainas destructivas.Por eso,a mis orgasmos y a los de mis hermanaslos llaman la muerte chiquita,como si no fueraSigue leyendo «Minimizando»

La religión de las apariencias

Lo curioso de mi madre era que sabía mantener las apariencias hasta en los momentos más duros. Esa mujer tenía un arte para pegarme con el cinturón justo detrás de las rodillas y, a los cinco minutos siguientes, sonreír plácidamente si alguien venía de visita a la casa. Me costaba forzar una sonrisa y, cuandoSigue leyendo «La religión de las apariencias»